La línea gráfica

Un diseño tiene que hablar por sí mismo. Que el autor hable sobre él suele ser un ejercicio de masturbación artística. No obstante, Carmen, mi socia, me pide que explique un poco el trabajo realizado y no puedo negarme.

Cuando empezamos en este proyecto me di cuenta de lo completo que iba a ser el trabajo: diseño de Logotipo, diseño de la revista, maquetación, merchandising

Iré contando el proceso de creación realizado (elemento por elemento) para alcanzar el resultado que pronto podréis tener en vuestras manos.

El hilo del que debíamos comenzar a tirar era el logotipo. Un logotipo que fue mucho más complicado de lo que pensaba en un principio.

Para un diseñador no hay nada peor que trabajar para uno mismo. Puedes hacer infinidad de versiones y que ninguna llegue a satisfacerte. Solo teníamos claro que el formato de la revista sería apaisado. Un formato que hace honor a los cómics de Mafalda. Sobre esa base horizontal comenzaron las variaciones del logo, que en un principio iba a ser una fuente manuscrita, aunque no tardamos en desechar la idea por la pobre legibilidad.

Una vez que estaba descartada una fuente manual empecé a trabajar con fuentes geométricas de influencia Bauhaus: Futura, Goblod, DIN. No me convencían. Había algo que no acababa de funcionar, así que decidí pedir ayuda a varios colegas diseñadores. Yo tenía la idea de que fuera apaisado y recordara la revista pero mi amigo Christian, de estudio gráfico Tosat, que me sugirió que sería interesante enmarcarlo para reforzar este formato. Me gustó la propuesta pero al llevarla a la práctica la caja parecía “bloquear” el logo. Después de muchas vueltas pensé que la mejor forma era mantener solo la línea de la derecha. Una línea que daría ese formato apaisado y recordaría el cursor que los escritores vemos constantemente cuando escribimos. Qué mejor isotipo para una revista literaria. Sobre esta idea volví a hacer otra gran cantidad de variantes que no me acababan de llenar. Aprovechando un viaje a Donosti fui a visitar a mi amigo Miguel Cazo, de Miandku, para pedirle consejo. Miguel, que ahora se dedica a diseñar piezas en cerámica, trabajó muchos años como director de arte. No había visto nunca el logo y no estaba contaminado. Él pensó en un concepto diferente: una fuente elegante y clásica que recordara a los libros antiguos. Estuvimos jugando con tipografías hasta que nos decidimos por la Desire. Y así salí de su estudio con el primer borrador del diseño final. Solo quedaba ajustar anchos y espaciados de las letras y ya tendríamos el logo.

“El color debe ser pensado, soñado, imaginado.”
HENRI MATISSE

Y, por fin, podíamos comenzar con el diseño de la revista. Teníamos claro que tenía que ser ser horizontal y alargada. Queríamos que tuviera textura pues, aunque nunca nos damos cuenta, el sentido del tacto está muy presente en la lectura de un libro y es la principal diferencia entre un libro tradicional y los ebook. Nuestra revista además de ser un objeto efímero tenía que estar cargado de la esencia de los libros tradicionales. Por eso elegimos una cartulina verjurada para la portada y un papel color marfil de 90 gramos para el interior; los mismos materiales que tiene un libro tradicional.

Una vez elegidos el papel y el tipo de impresión (Offset a dos tintas), comenzamos a configurar cómo sería cada número. Teníamos claro que para cada número de la revista se utilizarían dos tintas distintas. Una de ellas debía ser de un color oscuro, pues funcionaría como texto (en el “número cero” es azul Pantone 280C). También necesitábamos un color potente que nos permitiera hacer resaltes y destacar áreas. Al ser un número piloto y tener que hacer muchas pruebas, elegimos un tono magenta para que el color de los ensayos fuera fiel en una impresora doméstica.

Ya teníamos formato y colores, pero faltaba lo más importante para una revista: las tipografías. Necesitábamos contraste, una fuente que desentonara con la del logo tan clásico. Nos decidimos por la DIN Pro. Una fuente inspirada en una tipografía alemana de 1931 que aún se puede ver en alguna señalética vial de Alemania. Es la fuente que usamos para títulos y destacados, pero para el texto teníamos claro que queríamos una fuente clásica. Una fuente que recordara al libro en que deberían estar los relatos que publicamos. Nada más clásico y elegante que la Goudy, una fuente Americana de 1915.

“La perfección se consigue cuando no hay nada más que agregar, pero no hay nada más que quitar”.
ANTOINE DE SAINT EXUPERY

Solo faltaba combinarlo todo. Algo mucho más difícil de lo que puede parecer en principio. Cuando hablamos de diseño, si algo está en una cuadrícula funciona. Utilizamos una retícula de 4×3 que facilita la lectura y da una versatilidad que nos permite romper con la monotonía del texto corrido. Monotonía que también intentamos romper con las columnas. El resto pretende ser conciso y sin aspavientos, un diseño minimalista y limpio que de protagonismo al texto y las ilustraciones. Una maquetación que solo reclame nuestra atención en momentos puntuales por medio de una masa de color y una fuente industrial.

Podría decir más, incluso ponerme pretencioso, pero creo que es mejor dejarlo así. Como decía mi abuela: “Lo poco gusta y lo mucho cansa”, y quizá este texto… es ya mucho más que mucho.

 

Rubén Hurtado, director creativo de La gran belleza.

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